BESTIARIOS URBANOS
Gustavo Gareiz - Ediciones de la Cultura - Buenos Aires, 2009
Decía Pessoa que todo poeta es (o debía ser) inquietante. Es decir, angustioso, temible, quizá porque nos hace sentir que bajo nuestros pies, nada es seguro. Gustavo Gareiz responde a esta enunciación. Su poesía nos enfrenta con nosotros mismos, no pone en claro aquello que nos negamos a reconocer, y lo hace de una manera sutil, seduciéndonos. Nos dice: Naufragó, a mi babor, la nostalgia/ disfrazada de noche, monopolio de las ruinas. Y caduca un recuerdo de todas formas caprichoso/ lamento de Cronos, atónito/ mudez hecha cuerpo: el juego está perdido/ desde el comienzo. Gustavo Gareiz nos hace su primera entrega a sabiendas de que su poesía ha de llegar a nosotros en un momento en que la misma, aún aquella que no le preocupa hacer de sí misma un lenguaje “más intenso” y movilizador, tal vez haciendo propio aquellas palabras de Porchia: “Si digo lo que digo es porque me ha vencido lo que digo”. Bestiarios Humanos refleja un mundo, el propio, pero no deja de hacernos ver en este mundo competitivo, que es el nuestro, un mundo que también vamos, inconscientemente, bestializando. (J.A.N.)
viernes, 26 de marzo de 2010
Bestiarios Urbanos /Diaronco.com
Docente de la UNLaM presentó su obra literaria
Universitaria
http://diarionco.com/blog/index.php/2009/04/29/docente-de-la-unlam-presento-su-obra-lit?blog=12
El escritor y docente de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), Gustavo Gareiz presentó, el pasado viernes en el auditorio José Martí, su primera obra literaria llamada “Bestiarios urbanos”.
“Me resulta sumamente significativo poder presentarla desde nuestra Universidad debido a la importancia que tiene como polo cultural de la región oeste, con el cual me siento sumamente identificado”, aseguró.
El autor, quien se desempeña desde 2004 como docente en la materia Seminario de Comprensión y Producción de Textos en el curso de admisión, afirmó que, a través de su obra, intentó “simbolizar una especie de catálogo de bestias que van girando alrededor de cada ser humano y, a su vez, convierten a la víctima en victimario, cosa que genera un ida y vuelta en la violencia de todos los días”.
En lo relativo a su relación académica, Gareiz sostuvo que “este libro es el resultado de pensar la sociedad desde otro lado y sentir lo que uno hace. Cuando se forma a una persona en un ámbito universitario, lo que se trata de hacer es de re-humanizar esa formación”.
Universitaria
http://diarionco.com/blog/index.php/2009/04/29/docente-de-la-unlam-presento-su-obra-lit?blog=12
El escritor y docente de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), Gustavo Gareiz presentó, el pasado viernes en el auditorio José Martí, su primera obra literaria llamada “Bestiarios urbanos”.
“Me resulta sumamente significativo poder presentarla desde nuestra Universidad debido a la importancia que tiene como polo cultural de la región oeste, con el cual me siento sumamente identificado”, aseguró.
El autor, quien se desempeña desde 2004 como docente en la materia Seminario de Comprensión y Producción de Textos en el curso de admisión, afirmó que, a través de su obra, intentó “simbolizar una especie de catálogo de bestias que van girando alrededor de cada ser humano y, a su vez, convierten a la víctima en victimario, cosa que genera un ida y vuelta en la violencia de todos los días”.
En lo relativo a su relación académica, Gareiz sostuvo que “este libro es el resultado de pensar la sociedad desde otro lado y sentir lo que uno hace. Cuando se forma a una persona en un ámbito universitario, lo que se trata de hacer es de re-humanizar esa formación”.
Vértebras los días / Desde Boedo
VÉRTEBRAS LOS DIAS
Ricardo Krakobsky, Ediciones de La Cultura, Buenos Aires, 2009
Silvia Jurovietzky dice en la contratapa que “los lectores que subimos por la rampa de este libro nos entregamos a la escritura de Ricardo Krakobsky, porque sus poemas hablan de una tarea clara y difícil, donde el bien común y la belleza se congregan” . “Vértebras los días” el reciente libro del autor viene con trabajos de esta envergadura: “El café azuza en la taza y en las narices. Apura tu brazo que se dobla como asa. Crece en tu figura su contorno hábil. Revuelves con la cuchara en tu memoria hasta que logras enfriar algo. Sabes que ni bien el labio se asome al brocal de tu pocillo otra será la página que te abrace. Tan humeante y circular como ese oscuro cáliz en que vibras. Inevitablemente sobrevendrá el parpadear, el aletear de membranas, el movimiento de faro que pincele tu lengua. La memoria seguirá revuelta. En ese torbellino ya no podrás meter la cuchara”. Palabras clara, penetradas de una sugerencia que les permite decir más, mucho más de lo que realmente dicen, al punto de hacernos intuir, magia de la misma palabra, que lo que dicen está por debajo de ella, que son solamente una máscara y ese lenguaje, por claro y común que sea, no deja de ser, es más, es por sobre todo, una poesía que hace suya la belleza. (J. A. N.)
Ricardo Krakobsky, Ediciones de La Cultura, Buenos Aires, 2009
Silvia Jurovietzky dice en la contratapa que “los lectores que subimos por la rampa de este libro nos entregamos a la escritura de Ricardo Krakobsky, porque sus poemas hablan de una tarea clara y difícil, donde el bien común y la belleza se congregan” . “Vértebras los días” el reciente libro del autor viene con trabajos de esta envergadura: “El café azuza en la taza y en las narices. Apura tu brazo que se dobla como asa. Crece en tu figura su contorno hábil. Revuelves con la cuchara en tu memoria hasta que logras enfriar algo. Sabes que ni bien el labio se asome al brocal de tu pocillo otra será la página que te abrace. Tan humeante y circular como ese oscuro cáliz en que vibras. Inevitablemente sobrevendrá el parpadear, el aletear de membranas, el movimiento de faro que pincele tu lengua. La memoria seguirá revuelta. En ese torbellino ya no podrás meter la cuchara”. Palabras clara, penetradas de una sugerencia que les permite decir más, mucho más de lo que realmente dicen, al punto de hacernos intuir, magia de la misma palabra, que lo que dicen está por debajo de ella, que son solamente una máscara y ese lenguaje, por claro y común que sea, no deja de ser, es más, es por sobre todo, una poesía que hace suya la belleza. (J. A. N.)
Vértebras los días / Alejandría
El símbolo: Arte y Realidad / por Agustín Gribodo
http://agustingribodo.blogspot.com/2009/09/el-simbolo-arte-y-realidad.html
Todo símbolo es la representación de una realidad y, por ende, la realidad encuentra en el arte el espejo alegórico más profundo. Pero también la realidad puede ser un símbolo del hombre, así suelo pensar cuando enciendo el televisor o abro el diario por las mañanas. Así también lo creyó Carlos Marini cuando realizó la monocopia y collage que ilustra esta entrada, a la que tituló, precisamente, El diario de la mañana.
Cuál es el símbolo y cuál la realidad. Al parecer, los poetas Carlos Kuraiem, Beatriz Pico y Ricardo Krakobsky se hicieron esa pregunta al escribir sus versos. Uno desde la luz; otra desde la página en blanco; el último desde un barco de papel. Los tres han dejado un símbolo de la palabra, que al fin y al cabo es la realidad de los poetas.
Kilómetros de silencio
medianías del cuarenta y tres
donde aprendo a escribir y a leer todos los días
kilómetros achicados por los pensamientos
me acompañan canciones
. . . . . . . . . . . . . . . . . recuerdos...
¡La música lata de mis versos!
Kilómetros donde canta el mixto
y yo enciendo la luz
para que alguien la vea.
(Carlos Kuraiem; “Kilómetros”, del libro De laúdes y mistoles – 2006)
Es un silencio.
Su blancura, más que el absoluto
del silencio.
Una página en blanco
–pretenciosa de persistir en blanco–
es un alerta:
¡Cuidado! ¿Qué sobre mí
vas a decir al mundo?
Entonces la blancura
nos pone de patitas en la calle,
o el miedo nos conduce del brazo
–pobres pacientes de loquero–
a tomar sol al patio.
No más páginas blancas:
Aunque sea una sola palabra:
. . . . . . . . . . escapo, escapo, escapo.
(Beatriz Pico; “Una página en blanco”, del libro El ciervo y otros poemas - 2007)
Los días suelen llegar en remolino.
Entonces ese
que entibia el espejo
decide doblar este papel en cuatro
para darle forma de
embarcación
y salvarse del naufragio.
(Ricardo Krakobsky; “Embarcación”, del libro Vértebras los días – 2009)
http://agustingribodo.blogspot.com/2009/09/el-simbolo-arte-y-realidad.html
Todo símbolo es la representación de una realidad y, por ende, la realidad encuentra en el arte el espejo alegórico más profundo. Pero también la realidad puede ser un símbolo del hombre, así suelo pensar cuando enciendo el televisor o abro el diario por las mañanas. Así también lo creyó Carlos Marini cuando realizó la monocopia y collage que ilustra esta entrada, a la que tituló, precisamente, El diario de la mañana.
Cuál es el símbolo y cuál la realidad. Al parecer, los poetas Carlos Kuraiem, Beatriz Pico y Ricardo Krakobsky se hicieron esa pregunta al escribir sus versos. Uno desde la luz; otra desde la página en blanco; el último desde un barco de papel. Los tres han dejado un símbolo de la palabra, que al fin y al cabo es la realidad de los poetas.
Kilómetros de silencio
medianías del cuarenta y tres
donde aprendo a escribir y a leer todos los días
kilómetros achicados por los pensamientos
me acompañan canciones
. . . . . . . . . . . . . . . . . recuerdos...
¡La música lata de mis versos!
Kilómetros donde canta el mixto
y yo enciendo la luz
para que alguien la vea.
(Carlos Kuraiem; “Kilómetros”, del libro De laúdes y mistoles – 2006)
Es un silencio.
Su blancura, más que el absoluto
del silencio.
Una página en blanco
–pretenciosa de persistir en blanco–
es un alerta:
¡Cuidado! ¿Qué sobre mí
vas a decir al mundo?
Entonces la blancura
nos pone de patitas en la calle,
o el miedo nos conduce del brazo
–pobres pacientes de loquero–
a tomar sol al patio.
No más páginas blancas:
Aunque sea una sola palabra:
. . . . . . . . . . escapo, escapo, escapo.
(Beatriz Pico; “Una página en blanco”, del libro El ciervo y otros poemas - 2007)
Los días suelen llegar en remolino.
Entonces ese
que entibia el espejo
decide doblar este papel en cuatro
para darle forma de
embarcación
y salvarse del naufragio.
(Ricardo Krakobsky; “Embarcación”, del libro Vértebras los días – 2009)
Vértebras los días / Desmenuzarte
Vértebras los días
Ricardo Krakobsky
Ediciones de La Cultura, 2009
Poesía, 72 pp.
por Rubén Sacchi
¿Qué es una vértebra? un pequeño huesecillo que, cual collar, se hilvana en nuestro espinazo. Sola resulta frágil, pero en conjunto nos mantiene erguidos dando solidez a nuestro cuerpo. Los poemas de Krakobsky, vividos como días, tienen esa doble particularidad: reúnen la dulzura y sutileza con una fuerza singular.
El autor repasa situaciones íntimas e introspectivas poniéndolas en escenarios cotidianos: "Hay calles / que vulneran el corazón / con lunas llenas / o sombras / como manantiales". Habla del amor de manera indirecta exponiendo, otra vez como vértebras, la subsidiariedad de los miembros, su interrelación con los sentidos y sus complicidades: "Tengo para mi / -intenta convencerme el dedo índice- / que en ese labio / es mejor el beso / Siempre le creo".
Vértebras los días es una colección de poemas que se basta, se satisface. Ocupa los tópicos vitales para el cuerpo y el alma, de los que no quedan exentas las Sagradas Escrituras ni la figura paterna, protectora y pródiga, tan envolvente que podría sentirse como divina: "un viento que sopló sin flojedades / que hizo posible todo lo que digo / y esta voz y este trazo y este amor / que entrego".
El autor, escritor y docente; Licenciado en Letras y Profesor de Lengua y Literatura (U.B.A.), logra un trabajo acabado, riguroso y armónico que vale la pena recorrer.
Ricardo Krakobsky
Ediciones de La Cultura, 2009
Poesía, 72 pp.
por Rubén Sacchi
¿Qué es una vértebra? un pequeño huesecillo que, cual collar, se hilvana en nuestro espinazo. Sola resulta frágil, pero en conjunto nos mantiene erguidos dando solidez a nuestro cuerpo. Los poemas de Krakobsky, vividos como días, tienen esa doble particularidad: reúnen la dulzura y sutileza con una fuerza singular.
El autor repasa situaciones íntimas e introspectivas poniéndolas en escenarios cotidianos: "Hay calles / que vulneran el corazón / con lunas llenas / o sombras / como manantiales". Habla del amor de manera indirecta exponiendo, otra vez como vértebras, la subsidiariedad de los miembros, su interrelación con los sentidos y sus complicidades: "Tengo para mi / -intenta convencerme el dedo índice- / que en ese labio / es mejor el beso / Siempre le creo".
Vértebras los días es una colección de poemas que se basta, se satisface. Ocupa los tópicos vitales para el cuerpo y el alma, de los que no quedan exentas las Sagradas Escrituras ni la figura paterna, protectora y pródiga, tan envolvente que podría sentirse como divina: "un viento que sopló sin flojedades / que hizo posible todo lo que digo / y esta voz y este trazo y este amor / que entrego".
El autor, escritor y docente; Licenciado en Letras y Profesor de Lengua y Literatura (U.B.A.), logra un trabajo acabado, riguroso y armónico que vale la pena recorrer.
El manto de la malicia / Periódico Desde Boedo
EL MANTO DE LA MALICIA
Andrea Franco - Ediciones de La Cultura - Buenos Aires, 2008
Este es el primer libro de Andrea Franco, y en él demuestra que nos encontramos con una autora y un mundo poético que obliga al lector a interrogarse sobre qué es lo que poseen esos poemas para producir en nosotros esas sensaciones de hallarnos ante un desprejuiciado uso de la palabra. A. F. domina un lenguaje cuyo objetivo no es llegar sólo a la razón, sino a ella mediante el golpe sensible de cada término. Es una poética visceral, si es que por esto quiere entenderse aquello que está más allá de la palabra, o lo que la palabra no alcanza a expresar. De qué manera hablar de los bosques que crujen, de la huella digital del amor, del pensamiento como piedra inquieta que se diluye, de la ciudad horizontal de las sombras. “La oscuridad –dice Alberto Ramponelli en el prólogo– hace visible aquello que la luz diurna ciega” y la mirada del poeta busca, en este caso, hacernos ver, o intuir, ese otro mundo posible que pone al descubierto la atrocidad de la finitud, de la indiferencia, de las pérdidas. Y estamos hablando, además, de la extrañeza, de ese disfraz con que se cubre lo cotidiano, es decir, ese otro lado de las sombras. Poetisa en la que la duda, juglar de un tiempo sórdido, rapsoda de esos espejos profundos, por donde “pasa alguien que no vi nunca”, A. F. nos tiende la posibilidad de una aventura, de un inquietante mundo donde el misterio envuelve eso que la palabra no dice. (J.A.N.)
Andrea Franco - Ediciones de La Cultura - Buenos Aires, 2008
Este es el primer libro de Andrea Franco, y en él demuestra que nos encontramos con una autora y un mundo poético que obliga al lector a interrogarse sobre qué es lo que poseen esos poemas para producir en nosotros esas sensaciones de hallarnos ante un desprejuiciado uso de la palabra. A. F. domina un lenguaje cuyo objetivo no es llegar sólo a la razón, sino a ella mediante el golpe sensible de cada término. Es una poética visceral, si es que por esto quiere entenderse aquello que está más allá de la palabra, o lo que la palabra no alcanza a expresar. De qué manera hablar de los bosques que crujen, de la huella digital del amor, del pensamiento como piedra inquieta que se diluye, de la ciudad horizontal de las sombras. “La oscuridad –dice Alberto Ramponelli en el prólogo– hace visible aquello que la luz diurna ciega” y la mirada del poeta busca, en este caso, hacernos ver, o intuir, ese otro mundo posible que pone al descubierto la atrocidad de la finitud, de la indiferencia, de las pérdidas. Y estamos hablando, además, de la extrañeza, de ese disfraz con que se cubre lo cotidiano, es decir, ese otro lado de las sombras. Poetisa en la que la duda, juglar de un tiempo sórdido, rapsoda de esos espejos profundos, por donde “pasa alguien que no vi nunca”, A. F. nos tiende la posibilidad de una aventura, de un inquietante mundo donde el misterio envuelve eso que la palabra no dice. (J.A.N.)
El cazador de mariposas / Fantasymundo
Para leer on line (http://www.fantasymundo.com/noticias/11296/venta_cazador_mariposas_patricio_chaija)
Alejandro Serrano 09/08/2009 Escribir Comentario
Una novela fantástica sin duendes, ni magia, ni héroes anabolizados, en donde la enajenación se produce a nivel del lenguaje.
Patricio Chaija, que ha publicado dos relatos en Fantasymundo, "Pili" y "Ajedrez para principiantes", ha sacado su primer libro en Ediciones de la Cultura, titulado "El cazador de mariposas".
La creciente editorial presenta una obra que apela a lo extraño para hablar del mundo contemporáneo. Una novela fantástica sin duendes, ni magia, ni héroes anabolizados, en donde la enajenación se produce a nivel del lenguaje, interpelando constantemente al lector. Una lectura fascinante que demuestra el trabajo serio de una nueva voz en la literatura fantástica hispanoamericana.
Se puede conseguir en la página de la editorial, en Capital Federal (Antígona Liberarte), Corrientes 1555, Argentina, y en Bahía Blanca en la librería Henry.
Editorial: Ediciones de la Cultura
Colección: Beta
Fecha de publicación: julio de 2009
Formato: 21 x 13 cm
Páginas: 80
ISBN: 978-987-24626-7-3
Alejandro Serrano 09/08/2009 Escribir Comentario
Una novela fantástica sin duendes, ni magia, ni héroes anabolizados, en donde la enajenación se produce a nivel del lenguaje.
Patricio Chaija, que ha publicado dos relatos en Fantasymundo, "Pili" y "Ajedrez para principiantes", ha sacado su primer libro en Ediciones de la Cultura, titulado "El cazador de mariposas".
La creciente editorial presenta una obra que apela a lo extraño para hablar del mundo contemporáneo. Una novela fantástica sin duendes, ni magia, ni héroes anabolizados, en donde la enajenación se produce a nivel del lenguaje, interpelando constantemente al lector. Una lectura fascinante que demuestra el trabajo serio de una nueva voz en la literatura fantástica hispanoamericana.
Se puede conseguir en la página de la editorial, en Capital Federal (Antígona Liberarte), Corrientes 1555, Argentina, y en Bahía Blanca en la librería Henry.
Editorial: Ediciones de la Cultura
Colección: Beta
Fecha de publicación: julio de 2009
Formato: 21 x 13 cm
Páginas: 80
ISBN: 978-987-24626-7-3
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